Destino: Camboya

Después de haber pasado en Tailandia los últimos meses gracias a innumerables visa runs, decidí que era hora de abandonar territorio tailandés por más de unos minutos. Mi destino: Camboya.

Hoy en día, la planificación de cualquier viaje es muy sencilla: comprando la Lonely Planet correspondiente y echando un vistazo a Tripadvisor ya sabemos todo lo que merece la pena visitar. En el caso de Camboya, en primer lugar y muy por encima del resto Siem Reap y Angkor Wat. Muchos turistas pasan por Camboya sólo para visitar los templos de Angkor, pero si queremos más, la capital Phnom Penh y la ciudad costera de Sihanoukville completan el podio de lugares populares en Camboya. Fácil, ¿no?.

Pues no, no iba a ser tan fácil. Necesitaba algo más alternativo. Dando vueltas por internet buscando opciones encontré una ONG en una pequeña aldea en medio del Parque Nacional de Botumsakor, al suroeste del país. Quizás el hacer de voluntario no sea una idea muy original, pero el sitio parecía lo suficientemente remoto y necesitado para que mi inmersión cultural fuera intensa y mi ayuda apreciada.

Leyendo en la wikipedia sobre la zona el asunto prometía; el Parque Nacional de Botumsakor alberga catorce especies de mamíferos en peligro de extinción, incluida la mayor población de elefantes asiáticos de Camboya y posiblemente de toda Indochina. Otros especies destacadas son el tigre indochino, el cocodrilo siamés, el gibón crestado, delfines y la pantera nebulosa.

Tras intercambiar unos cuantos correos con el director del proyecto todo estaba atado. En principio la colaboración mínima en el proyecto era de dos semanas. Así que a eso me comprometí y luego ya hablaríamos según marchasen las cosas.

Por el camino tuve que evitar a los ya clásicos sacacuartos de Poipet. No ayudó que le dijera en tailandés al conductor del tuk-tuk que no parara en el “consulado camboyano”, sino que fuera directo al puesto fronterizo oficial, y que él me afirmara que sí, que ningún problema. Ahora resulta que han abandonado la antigua chabola donde tenían el supuesto consulado y los tuk-tuks te llevan a otro edifício, más cerca del puesto fronterizo.

Compartí transporte con dos chicas turcas a las que les comenté como funcionaba el timo, pero de poco les sirvió. Llegamos a la oficina y salen los funcionarios a pedir directamente que les entreguemos los pasaportes. Todos los turistas hacen lo propio, menos una de las chicas turcas que se queda a mi lado. “Esto no tiene pinta de ser muy oficial”, le comenté. Ni una persona con uniforme a la vista. Procedo a rodear el edificio para coger otro tuk-tuk o una moto-taxi y veo que estoy a tiro de piedra de la oficina tailandesa. Me giro y veo que la muchacha ha decidido no seguirme. El que sí me ha seguido es un camboyano que, tras no convencerme de que son una oficina legítima, me “invita” a ir a la frontera sin darle problemas.

Camboya Visa Destino: Camboya

Al final me reencontré con las chicas turcas y otros turistas a la hora de sellar el pasaporte en el lado camboyano. Les habían pedido 1.400 baths por la visa, pero tras negociar habian pagado sólo 1.000. Yo por mi parte pagué 20$ en la oficina camboyana. Eso sí, sus visas eran de 3 meses. Poco consuelo para los mochileros que iban a pasar una semana en Camboya con el dinero justo.

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