Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Al fin! La tierra prometida, el paraiso tropical donde nos vamos a pegar el fiestón padre: Ko Phangan. Mis compañeros de fatigas vienen a recogerme al puerto y me llevan al norte de la isla, a Haad Yao, alejados del bullicio de Haad Rin. Han encontrado unas habitaciones bastante chulas por 600 baths, un gran precio teniendo en cuenta que el dueño subiría los precios hasta los 1000 baths para los días de la Full Moon.

Guesthouse Koh Phangan Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Muy grande la decoración de Nemo

Guesthouse Ko Phangan Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Habitacion Ko Phangan Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Aunque aquí no se aprecia, desde la terraza se puede ver el mar.

Aquí ya se acabaron las visitas a los templos y restos históricos, es el reino del guiri que viene a tomar el sol hasta ponerse como un cangrejo, acentuando el rojo de la cara a base de ingerir alcohol continuamente. La única cultura que vamos a contemplar aquí es la cultura de la fiesta. Y es que aparte de la famosa Full Moon Party, también está la Half Moon Party, Black Moon Party, Jungle Experience, Shiva Moon Party… aparte de las fiestas que montan los diferentes garitos aleatoriamente.

Por la noche nos dirigimos a la playa, donde cada 50 metros hay un puesto en medio de la arena donde se exhiben viandas marinas para que escojas y te las cocinen en el momento. Hay que decir que todo tiene una pinta buenísima, aunque a la hora de cocinarlo no le ponen mucho arte. Lo que es España quedaría de lujo añadiendo alguno o varios de los siguientes elementos: sal gorda/limón/aceite/perejil, según se tercie, aquí te lo cocinan soso al extremo y luego te ponen salsas para que mojes. Está bueno, pero no es lo mismo que en casa. El que tenga dinero y ganas que venga a poner un restaurante gallego aquí, que se forra seguro.

Pescado Ko Phangan Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Chiringuito Playa Ko Phanga Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

En muchos garitos de la playa había thais haciendo malabares con fuego para amenizar la velada:

Malabares con fuego Koh Pha Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Malabares fuego Tailandia Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Malabares Ko Phangan Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Y para calentar antes de la Full Moon, decidimos asistir a la Jungle Experience. Debe ser que teníamos muchas ganas de fiesta tras el viaje que nos habíamos pegado desde Chiang Mai, porque llegamos pronto cuando no había casi nadie. Pero nada más avistar el parking sabíamos que la fiesta iba a prometer. ¿Por qué? Pues porque a 100 metros ya se podía adivinar un grupo de gente haciendo botellón en el parking de las motos, y eran fácilmente identificables como españoles raveros (y escaladores además). No me preguntéis como, pero se les ve a la legua su origen y “profesión”. Y si ellos estaban allí, es que la fiesta iba a merecer la pena.

Pues allí nos tiramos toda la noche, bueno, en realidad sólo uno de nosotros estuvo toda la noche. Tuvimos una baja temprana (estos alemanes no saben beber) y a nuestro segundo caido en combate le llevé a reponer fuerzas con algo de comer y una vez medio restablecido procedí a cruzarme la isla entera en moto a las 5 de la mañana para dejarle arropadito en la cama y acto seguido volver a atravesar la ínsula para acompañar al que quedaba allí dándolo todo. Aunque no bebo, en España no puedo llevar a la gente a casa porque no tengo carné de conducir, pero aquí ya es otra cosa y puedo ejercer de buen samaritano.

Alrededor de las 9 de la mañana la música se acaba. Nos hemos pegado un fiestón de los gordos y, por supuesto, los otros españoles también han aguantado el tirón hasta el final, aunque ellos con ayudas exógenas (y bien de ayudas además). Yo, como me caí en la marmita cuando era más joven, ya no necesito tomar esas cosas para aguantar una fiesta trance al completo. Bueno, algún M-150 (la marca de bebida energética más popular en Tailandia) cae de vez en cuando, pero si tomo muchos me sueltan la tripa así que no puedo abusar.

A pesar de haber llegado de los primeros e irnos con los últimos, no sentíamos haber tenido suficiente, así que buscamos una fiesta “after” de la que nos habían dado un flyer, pero pasamos un par de veces por el supuesto lugar donde se celebraba y no vimos nada, así que ya no dimos más vueltas y nos dirigimos a nuestros aposentos. Pero al llegar allí, el cuerpo no nos pedía cama, sino vas bien playa, y como la teníamos bien cerca pues allá que nos dirigimos. Por las mañanas es un placer nadar porque la marea está mucho más alta y ya no se puede llegar andando a la zona donde empieza a ser incómodo caminar, además de que hay menos gente y el agua está más fresquita. Después de un rato de relax en el agua, un buen desayuno y a la cama con la satisfacción del deber cumplido.Playa Koh Phangan Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Mar Koh Phangan Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

Bungalow Ko Phangan Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

El sendero que nos lleva a nuestras habitaciones

Al día siguiente había que hacer sesión de regeneración igual que los futbolistas, así que fuimos a darnos un masaje. Durante el masaje, por primera vez en mi estancia en Tailandia, las masajistas nos dan bálsamo de tigre (o algo parecido) para que nos lo untemos en las manos y nos las pongamos alrededor de la nariz para inhalarlo. Seguimos sus instrucciones y ellas prosiguen con el masaje, pero a los 5 minutos, cuando llevábamos un colocón que te cagas, las tías nos miran, se empiezan a partir de risa y nos dicen que dejemos de esnifar, que era sólo para hacerlo 3 o 4 veces. A un español hay que decirle cuando parar, que nosotros esnifando no conocemos límites. Además de nosotros dos, hay una rastuda italiana recibiendo un masaje en la colchoneta de al lado. Hay unas cortinas pero quedan huecos y se puede ver que la chavala sólo lleva un tanga. Yo intento no mirar, pero en estas que la thai me hace la típica torsíon de espalda y compruebo que la chavala tiene unos pechos perfectamente esculpidos y cuerpo con pinta de ser aficionada al yoga. Mi compañero de fiestas trance y masajes empieza a hacer comentarios al respecto y yo le advierto que la chavala es italiana y que seguramente entienda todo lo que decimos. De todas formas ya sabría ella de sobra lo buena que estaba y que podíamos verla sin dificultad, así que mucho no le debió importar.

Tras el masaje, hicimos un intento de salir ya que vimos que todos los garitos de la playa estaban haciendo como una fiesta conjunta, pero al final el intento se quedó en nada debido al cansancio de haber jugado partido el día anterior.

Sunset Ko Phangan Recorriendo Tailandia en moto: Ko Phangan

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