Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

La mañana anterior a la Full Moon Party decidimos dedicar el día a visitar cascadas y otras playas, aunque el tiempo no acompañaba y estaba muy nublado y amenazaba con llover, o más bien diluviar, que es como se estila aquí normalmente. Pero como los tenemos cuadrados, salimos a la caza de la típica cascada idílica que sale en las pelis. Lamentablemente no encontramos nada ni remotamente parecido, y más estando mal acostumbrados a la multitud de cascadas en enclaves preciosos que hay en Tailandia. Tras la decepción, decidimos ir a las playas del norte, pero debido a la lluvia sólo pudimos disfrutar de las vistas y de una estupenda comida y unos tremendos batidos junto a la playa.

View Point Ko Phangan Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

En la palmera y ese cielo tan despejado se puede apreciar el buen tiempo que hacía.

Tras llenar el buche volvimos a retomar nuestra búsqueda de la cascada prometida y llegamos a un sitio que prometía, ya que tenía el rango de parque nacional (aunque en Tailandia los parques nacionales crecen como setas) y el sitio estaba preparado acordemente. Aunque no llegamos a cumplir todas nuestras expectativas, sí que pudimos darnos un chapuzón casi en lo alto del todo, en un pequeño estanque en el que desembocaba una de las cascadas. Además había peces del estilo a los que te hacen “peeling” de pies en los spas.

Cascadas Ko Phangan Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

El cartel prometía, lástima que luego el sitio defraudara.

Koh Phangan Forest Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

Phaeng Noi Waterfall Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

Al terminar la excursión volvimos a nuestras habitaciones pensando en hacer una salida nocturna ligera, sin derrochar energías pero acostumbrando el cuerpo al horario fiestero para la Full Moon Party del día siguiente. Cogimos las motos y nos pusimos en marcha a ver si encontrábamos algún garito al azar, pero lo que encontramos fue un francés quedadísimo andando por en medio de la carretera, nos dió la chapa un rato y cuando nos quisimos dar cuenta le teníamos de paquete en una moto. Después de deambular un rato sin encontrar ni rastro de fiesta nos paramos en un cruce a sopesar las opciones, el francés quería que le lleváramos a un lugar bastante alejado pero pasamos de él y se quedó allí sentado en mitad de dicho cruce, mientras nosotros seguimos guiados por nuestra intuición y llegamos a un sitio llamado reggae village. No es que hubiera un ambientazo, pero la música y la camarera sueca eran más que suficiente para alegrarnos el rato.

Uno de los nuestros estuvo a ver si se la llevaba al huerto pero desde el principio se veía que las odds estaban muy en su contra. Además la muy hija de su madre les clavó por un mísero canuto, aunque claro, la culpa es de quien lo compra. Total que allí estuvimos apurando hasta que cerraron el chiringo y al salir resulta que… “me han robado las chanclas!” Mira que en Tailandia se acostumbra a dejar el calzado a la entrada de muchos sitios, pues tras casi un año de estar aquí me roban el calzado por primera vez. Bueno, no pasa nada, son sólo las chanclas. Ah, no, espera, que la moto no arranca! Pues a tomar por culo. Sin chanclas, con el suelo mojado de haber llovido todo el día, a oscuras porque se había ido la luz por la tormenta y encima me toca subir una cuesta de la muerte andando porque una de las motos no puede con dos a la vez. En fin, hay gente que lo pasa mucho peor en el mundo.

Y llegó el día de la fiesta padre. Por la mañana continuaba lloviendo, y nos temíamos lo peor. Después del épico viaje que nos habíamos pegado no podía ser que la lluvia nos estropeara el colofón. Tras comer y reposar antes de la batalla, nos dirigimos a la fiesta sobre las siete de la tarde, hora que puede parece muy temprana, pero había gente allí desde las 4 y además nos teníamos que cruzar toda la isla, que no era moco de pavo teniendo en cuenta el estado de las carreteras y la marabunta de gente.

El tramo de carretera previo a la zona de la fiesta es simplemente brutal, con unas cuestas que son el terror de cualquier ciclista. Si vais dos en una moto, a uno le va a tocar bajarse por el camino en más de una ocasión. Avisados quedáis.

Full Moon Party Entrance Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

Una vez en la playa tras pagar los 100 bath de la entrada, impresionados quedamos con la cantidad de gente. Hay nosecuantos garitos en primera línea de playa, cada uno con diferente estilo de música, y todo el mundo allí a mogollón. Una de las cosas más práticas era lo cerca que estaba el baño, cosa de agradecer en este tipo de eventos masificados. Además no hay que hacer cola; das de diez a veinte pasos y cuando estás un poco metido en el mar ya sólo queda sacar la manguera.

Equipo de fiesta Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

Whisky, red bull, coca cola y un cubo. ¿Pa qué quieres más?

Pues allí estuvimos bailando, bebiendo, y meando en el mar hasta que acabamos reventados. A los dos que osamos cerrar la Jungle Experience nos pasó factura el esfuerzo, y poco antes de las 6 de la mañana abortamos la misión. Nuestro amigo alemán ya había hecho la suya de irse el primero y el cuarto del equipo se quedó allí apurando hasta el final. A pesar de no clausurar también esta fiesta, nos lo habíamos pasado en grande y la lluvia nos respetó y no hizo acto de presencia. El día que aprenda a comprimir los videos mastodónticos que hace mi cámara, subiré un par de gente tirandose por columpios con fuego a los lados y otros saltando por aros ígneos.

Despedida y cierre Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

El día siguiente nos lo tomamos con muchísima tranquilidad, disfrutando de las últimas horas en las playas de Ko Phangan y ya con la mente puesta en el lugar donde pasaríamos nuestros últimos días juntos: Ko Tao, la Isla Tortuga.

Mar Koh Phangan1 Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

El viejo y el mar Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

Playa Koh Phangan1 Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

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Una respuesta a Recorriendo Talandia en moto: la Full Moon Party en Ko Phangan

  1. Fernanda dice:

    Qué hermoso… Tailandia siempre me ha atraído.

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